Desde hace ya bastante tiempo, conceptos como el Lean Manufacturing o el Six Sigma son de sobras conocidos por la mayoría de las personas relacionadas con el mundo de la industria. Se trata de herramientas destinadas a optimizar el funcionamiento de la empresa y, por lo tanto, mejorar sus resultados. Sin embargo, la industria ha continuado buscando nuevos modos para conseguir esos resultados, complementando las anteriores. Una de las técnicas que han tenido más éxito es la Quick Response Manufacturing (QRM), Fabricación de Respuesta Rápida en español. Su propósito es muy simple: que la empresa funciones a toda velocidad. . Aunque tiene precedentes en algunos métodos implantados por los japoneses en los 80, el QRM fue desarrollado en 1981 por un profesor de la Universidad de Winsconsin-Madison, Rajan Suri. Tras exponer su teoría en un libro, fundó el Centro de Quick Response Manufacturing años después, en 1993. La llegada a Europa de este sistema no se produjo hasta 2006, en los Países Bajos. España, por su parte, tuvo que esperar hasta 2014, cuando se abrió el QRM Institute Spain.

¿Qué es el Quick Response Manufacturing (QRM)?

El Quick Response Manufacturing son una serie de estrategias destinadas a reducir sistemáticamente los tiempos muertos que se producen en el funcionamiento diario de la empresa. Estos pueden ser debidos a varios factores, como las colas, el sobreproceso o las esperas y, evidentemente, suponen una reducción en la producción final.

El QRM no se limita a intentar resolver esos problemas en la planta de producción, sino que pretende abarcar a todas las áreas de la empresa, desde las oficinas hasta la distribución. Uno de los elementos fundamentales para conseguirlo es adaptar la capacidad de los equipos a cualquier demanda entrante.

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QRM desde el punto de vista del cliente

Para el cliente, el QRM equivale a ver satisfechas sus peticiones mediante un rápido diseño y fabricación de los productos, siempre a la medida de sus necesidades.

Quizás la herramienta más importante del QRM sean los Manufacturing Critical-path Time, una metodología que, como indica su nombre, trata de reducir el tiempo de ruta crítica de fabricación, logrando tiempos más rápidos tanto en la planta como en la entrega.

Quick Response Manufacturing vs Lean Manufacturing ¿Qué diferencias existen?

El Lean Manufacturing es, más que una técnica, una filosofía de trabajo centrada en la mejora se los sistemas de producción. El método para lograrlo es la eliminación de los “desperdicios”, entendidos como los procesos que usan más recursos de los necesarios.

De esta forma, el resultado final que persigue el Lean es ajustar la producción a la demanda, tanto temporal como cuantitativamente, y reducir los costes.

Aunque, según el QRM Institute, el Quick Response Manufacturing se encuentra en una posición intermedia entre ser una evolución del Lean y ser algo diferente, ambos sistemas tienen diferencias importantes. Por ejemplo, el Lean está pensado para atender demandas regulares y previsibles, con volúmenes altos de producción. Por su parte, el QRM es más adecuado para demandas irregulares y cambiantes.

 

“Se puede resumir la diferencia en el hecho de que el Lean es un sistema perfeccionista y rígido, mientras que el QRM es más adaptable a las circunstancias que vayan surgiendo”

 

Concepto

El QRM está muy centrado en la minimización de las colas y en el control de los stocks de procesos. Su enfoque es muy dinámico, reduciendo los cuellos de botella en cada momento y lugar.

Por su parte, el enfoque del Lean es más general. Se trata de maximizar el valor de toda la cadena mediante la eliminación de todo lo que se pueda considerar superfluo. La parte negativa de esto es que, al tener que atender tantos frentes, puede perder algo de eficacia.

Estandarización

El Lean, enfocado a demandas muy estables, esta basado en la creación de estándares. Al mejorar estos, consigue cambios efectivos en el conjunto del proceso productivo.

A diferencia con lo anterior, el QRM es más efectivo en entornos industriales de productos personalizados o con muchas opciones. Aunque, como el Lean, también utiliza estándares, estos son más genéricos y menos detallados.

El flujo

Ambas metodologías pretenden optimizar el flujo de procesos, aunque la forma de lograrlo sea diferente. Así, el Lean busca la regularidad para equilibrar cargas y ritmos de trabajo, disminuyendo los costes sin perder producción. En cambio, el QRM adapta la capacidad a las necesidades de carga en tiempo real y con mayor facilidad.

Sistemas PULL

En principio, nada impide que el Lean se pueda usar contra pedido. Eso sí, solo va a dar buenos resultados cuando la demanda en muy regular y plana. En caso contrario, utiliza stocks de seguridad y el Kanban, un pull automático que asegura en ciclo.

El QRM es totalmente diferente en este aspecto. Para empezar, no acepta trabajar con stocks y usa el denominado POLCA (Paired-cell Overlapping Loops of Cards with Authorization). Este en un regulador de flujo muy potente y capad de asegurar la velocidad de los pedidos en la planta sin que tenga que intervenir ningún trabajadores. Por ejemplo, no permite fabricar un pedido si hay un exceso de cola de espera.

Personal

El personal de las empresas que adoptan el Lean Manufacturing deben enfocar parte de su labor en lograr la mejor continua de la producción. Se trata de crear entornos de alta productividad y estandarización de los procesos.

En el QRM, la primera prioridad es aumentar la implicación de los trabajadores de todos los departamentos. La consecuencia será un ambiente más creativo y proactivo que si solo estuvieran pendientes de cumplir normas muy rígidas.

Conceptos Fundamentales del Quick response Manufacturing

El creador del QRM, Rajan Suri, estableció cuatro conceptos básicos para que su sistema sea efectivo.

El poder del tiempo

Aunque muchos responsables de empresa no le presten demasiada atención, el QRM considera que el plazo de entrega es un facto importante en el proceso productivo. Los plazos a muy largo plazo provocan mayores gastos en áreas como la planificación, el almacenamiento o la previsión.

De acuerdo a los teóricos del QRM, esos gastos pueden alcanzar el equivalente a unas cuatro o cinco veces el coste de mano de obra.

La estructura de la organización

Una de las innovaciones de esta metodología es la transformación de los departamentos tradicionales en las denominadas células QRM. La característica fundamental de estas últimas es la mayor flexibilidad, además de conceder más responsabilidades a los empleados.

Para que sean efectivas, cada célula debe estar compuesta por entre tres y diez trabajadores. EL trabajo asignado no puede ser demasiado pesado, con el fin de que el tiempo de procesamiento sea corto.

Las células QRM no están especializadas. Al contrario, el equipo tiene que ser multidisciplinar y permitir, incluso, que cada miembro pueda hacerse cargo del trabajo de los demás.

La dinámica del sistema

Una vez que se ha conseguido reducir los plazos de entrega, el siguiente paso es fomentar actuaciones que mejores el funcionamiento de la empresa. Entre estas, se encuentra invertir en capacidad adicional de manera estratégica.

Aunque, en un principio, pueda requerir una inversión importante, está comprobado que se recupera rápidamente gracias a la reducción de los costes que provocaban los plazos de entrega prolongados.

Aplicación en toda la organización

Los métodos de la Fabricación de Respuesta Rápida no deben limitarse al sistema logístico y al taller. Para sacarle el máximo partido, es necesario implementar la metodología en todos los niveles de la empresa, desde la administración hasta la cadena de suministro.

¿Cómo puede ayudarnos el Quick Response Manufacturing (QRM) en nuestra fabricación?

Como hemos comentado, el QRM es una metodología global de la empresa. Su objetivo es reducir los tiempos en todas las fases de la producción y en los procesos administrativos. El resultado de su aplicación es un aumento de la rentabilidad al reducir los costes, mejorar el rendimiento y aumentar la calidad de suministro.

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Beneficios de QRM

Reducción de tiempo: el objetivo es reducir de manera sustancial todo el proceso productivo, desde el diseñó del producto hasta la entrega al cliente. Este aumento de velocidad, propiciado por el QRM, puede marcar la diferencia frente a la competencia, ahorrando costes y propiciando una mayor satisfacción en los clientes.
Mejora de la calidad: velocidad sí, pero sin que suponga en absoluto una merma en la calidad. El QRM aporta herramientas para conjugar ambas características. Ya el simple hecho de poder entregar antes los encargos a los clientes redunda en su satisfacción y, por lo tanto, en la confianza en la empresa. Además, todo el proceso se afina y la eliminación de los tiempos muertos hace que se reduzcan las posibilidades de que la mercancía de deteriore o caduque.
Aumento en la competitividad: todo está relacionado y los puntos anteriores acaban mejorando enormemente la competitividad de la empresa. Otra ventaja es que el QRM permite una mayor personalización de los productos, así como la incorporación de tecnologías más avanzadas.
Mejor ambiente laboral: el método QRM otorga mayor responsabilidad (y libertad) a los trabajadores. De esta manera, aumenta la sensación de reto y la identificación con la empresa. Igualmente, se favorece el trabajo en equipo y una mejor comunicación entre las células.
Mejor flujo de caja: obviamente, cuanto más se acorte el proceso productivo, menos sufrirá el flujo de caja, esto es, tendremos menos dinero circulando sin que hayamos cobrado todavía el trabajo.

Traduciendo los beneficios del QRM a datos concretos, la Universidad de Wisconsin ha calculado que el ahorro en tiempo puede llegar a ser del 95% del total. Esto se traduce en un 30% de ahorro en costes, de una mejora del 60% en tiempos de entrega y en menores incidencias debidas al material defectuoso.

Conclusiones generales

Frente a otros tipos de metodologías, que ponen el foco en la reducción de costes, el QRM se centra en disminuir los tiempos de respuesta de cada departamento, viendo todo el proceso productivo como un conjunto, desde las oficinas hasta la logística.

Esto no significa que el objetivo final del QRM no sea reducir costes y maximizar beneficios. Sin embargo, la estrategia para ello es muy diferente, ya que este sistema considera que la mayor pérdida de recursos se da por los tiempos improductivos y las demoras provocadas por una mala organización.

Este sistema es especialmente eficaz en aquellas empresas con una demanda irregular, con mucha variabilidad o con gran cantidad de trabajos por proyectos. Esto no les permite seguir métodos basados en la estandarización, como el Lean, ya que no les prestan las herramientas adecuadas para resolver sus problemas. El caso es que la industria cada vez tiende más a ese tipo de demanda no regular, con lo que el QRM se hace cada vez más necesario.

Para resumir, podemos decir que el QRM, correctamente aplicado, hace que la empresa sea más competitiva mediante un aumento de la velocidad. De igual forma, también supone más innovación, más ventas y una masa de trabajadores mejor formados e implicados.

En cualquier caso, el QRM es totalmente compatible con otros métodos, ya sean el Lean, el SMED y otros. Se trata de aplicar cada uno a las circunstancias apropiadas, aprovechando las sinergias positivas creadas por todos ellos.

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