Aparatos que casi adivinan qué uso vamos a hacer de ellos. Casas en las que las luces se encienden nada más entrar o los frigoríficos capaces de informar de los alimentos que faltan y pedirlos al supermercado. Todo esto lo habíamos visto infinidad de veces en películas de ciencia ficción, preguntándonos si alguna vez sería posible. Pues bien, hoy, ese futuro es presente gracias al Internet de las Cosas.

El Internet de las Cosas (IoT) se enmarca dentro del paradigma de la Industria 4.0, la cual se hace tangible en la amplia implementación de Software MES (Manufacturing Execution System) en las plantas de producción de la industria mundial. Este nuevo paradigma de producción y organización está transformando lo que entendemos por ERP Industrial y ERP Vertical.

El concepto apareció en 1999, cuando Kevin Ashton (co-fundador del Auto-ID Center del MIT) lo acuñó en una presentación de Procter & Gamble (P&G). Básicamente, describía un sistema en el que las cosas físicas e internet estaban interconectadas mediante sensores.

En ese momento, los teléfonos móviles, los relojes inteligentes e, incluso, la conexión universal a internet, no estaban presentes en nuestras vidas, por lo que la hipótesis de Ashton era un mero futurible. Ahora, sin embargo, no nos preguntamos si será real, sino cuándo se generalizará.

Continuando con el desarrollo histórico, los primeros proyectos que conectaron internet con objetos que no eran computadoras comenzaron en el año 2000. Cuatro años después, el GPS empezó a probarse, marcando otro hito para alcanzar la total interconexión.

Por fin, entre 2008 y 2009, el número de objetos conectados superó al número de personas en la red. Finalmente,fue declarado oficialmente el nacimiento del Internet de las Cosas. Los smartphone fueron el punto de inflexión en el proceso.

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Definición

El Internet de las cosas, Internet of Things (IoT) según la traducción inglesa, se define , esencialmente, como un sistema de máquinas y objetos equipados con tecnología de recopilación de datos. Esto provoca que puedan comunicarse entre sí, el concepto denominado datos machine-to-machine (M2M).

El fin último de el IoT es conectar entre sí y comunicar millones de dispositivos y, de esta manera, aprovechar sus aplicaciones al máximo. El objetivo es que la gestión de la comunicación sea mucho más eficiente, tanto entre las propias máquinas como entre las personas.

Los datos en bruto son impresionantes. Se calcula que el Internet de las Cosas debería tener la capacidad de codificar de 50 a 100.000 millones de objetos, realizando un completo seguimiento de sus movimientos.

Cada ser humano está rodeado de entre 1000 y 5000 objetos. Para 2020, de acuerdo a algunos estudios, habrá alrededor de 26 mil millones de dispositivos conectables a internet.

La siguiente evolución en las aplicaciones de internet, el protocolo Ipv6, será capaz de identificar todos esos objetos. El resultado será que podrá identificar al instante cualquier tipo de objeto por medio de un código.

¿Cómo funciona el internet de las cosas?

La clave del funcionamiento del Internet de las Cosas son los sistemas embebidos. Son una serie de chips y circuitos dotados de las herramientas necesarias para desarrollar labores especializadas muy específicas.

Dado su vocación de universalidad, no existe un tipo concreto de objetos conectados a la red. Si, en cambio, se pueden clasificar en dos grupos: los que funcionan con sensores y los que realizan acciones activas. Obviamente, vamos a poder encontrar algunos que realizan las dos funciones de manera simultánea.

En cualquiera de los dos grupos comentados, el principio de funcionamiento es el mismo. La clave es la operación remota, que permite que los objetos se comuniquen sin necesidad de conexión física.

Todos los objetos conectados a internet poseen una IP específica. Usando esa IP, se puede acceder a ellos para dar las instrucciones pertinentes. De igual forma, es posible sincronizarlos con un servidor externo y recoger los datos que envíen.

Estandarización de los sistemas

Uno de los aspectos más importantes para que la IoT funcione apropiadamente en los centros de datos es que puedan comunicarse entre si. El gran problema es que cada empresa suele recurrir a softwares diferentes, en ocasiones incompatibles entre ellos.

La búsqueda de una API estándar es uno de los grandes desafíos para que el IoT alcance el desarrollo que se espera. Todos los fabricantes y equipos deben poder conectarse, ya sean las interfaces del sistema o los distintos dispositivos.

Una de las grandes empresas del sector, IBM, ha propuesto usar su protocolo de IoT, denominado Message Queuing Telemetry Transport (MQTT), como estándar abierto. Esto ayudaría a múltiples fabricantes a participar en la IoT.

A pesar de esto, y de otras propuestas, como la de HP, todavía se prevé que ese protocolo común tarde en llegar.

“IoT depende de una serie integral de tecnologías –como las interfaces de programación de aplicaciones (API) que conectan los dispositivos a internet–. Aparte de esta, hay otras tecnologías importantes para el Internet de las Cosas, son el Big Data, la IA, el machine learning o la analítica predictiva”.

¿Cómo será el futuro gracias al internet de las cosas?

Sin duda la pregunta del millón es esa. A pesar de que el Internet de las Cosas ya está instalado en nuestras vidas, es complicado hacer una valoración de cómo puede desarrollarse.

El problema viene por el optimismo con el que los expertos pronosticaron la extensión del IoT en la vida cotidiana. Frente a otras tecnologías, esta no ha llegado a popularizarse tan rápidamente como se esperaba, lo que ha frenado, en cierto modo, el desarrollo por parte de las empresas del sector.

Un buen ejemplo de ese retraso es la domótica, las famosas casas inteligentes. Se pensaba que, al día de hoy, el Internet de las Cosas estuviera presente en buena parte de los hogares. Sin embargo, por una razón u otra, su penetración ha sido muy pobre.

Esto ha hecho que, realmente, haya sido en el sector privado en el que se haya empezado a aprovechar más las ventajas que ofrece el IoT. Algunos de los sectores que ya usan esa tecnología son:

La industria de producción en masa: la tendencia es la completa automatización e interconexión entre todas las áreas de la empresa. Desde la maquinas encargadas de controlar los procesos de producción, hasta los ensambladores, pasando por sensores diversos o la logística.
Infraestructura Urbana: permite monitorear el funcionamiento adecuado de las estructuras, facilitando que su funcionamiento se adapte a cada circunstancia.
Control ambiental: el IoT está implantándose con mucho éxito en este ámbito. Desde cualquier parte se puede acceder a la información generada por sensores atmosféricos, meteorológicos o sísmicos.
Sector de la Salud: es un gran avance para no tener que monitorear a los pacientes de manera intrusiva. La interconexión entre los centros de salud permite una atención mucho más efectiva y menos molesta.

Internet de las cosas en la industria

Como se ha comentado, es el sector privado el que mejor está aprovechando las prestaciones del IoT. De esta manera, ha aparecido un nuevo concepto, el Internet Industrial de las Cosas (IIoT por sus siglas en inglés).

El objetivo de esa tecnología es optimizar la eficacia operativa, así como la producción en si misma. Se trata de hacer la producción manufacturera más rentable, flexible y más adaptada a las peticiones del mercado.

Gracias al IIoT, las empresas han conseguido reducir algunas de las circunstancias que hacían disminuir la productividad, como el tiempo de inactividad de las máquinas. La manera de conseguirlo ha sido conectando dicha maquinaria a Internet, lo que permite una monitorización a distancia de los datos ofrecidos por cada dispositivos. A esto hay que unirles el uso de otros avances tecnológicos, como el Big Data o el Cloud Computing.

En definitiva, lo que logra toda esta tecnología aplicada es que la industria pueda valerse del mantenimiento predictivo, que pronostica los posibles fallos mecánicos que puedan aparecer en la planta de producción. Al final, se reducen los costes de mantenimiento y se mejora la eficiencia y la disponibilidad.

De igual manera, el Internet de las Cosas es una herramienta muy eficiente para la comunicación dentro de la empresa, ya sea entre los trabajadores o entre las máquinas. Aunque parezca algo menor, la mejora en este aspecto elimina todos los gastos causados por los fallos a la hora de comunicarse.

De acuerdo a un estudio realizado por Vodafone IoT que ya están utilizando esta tecnología han visto cómo sus costes se reducen en un 20%.

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